El APRENDIZAJE EXPERIENCIAL es una poderosa metodología basada en el Constructivismo. Se enfoca en transferir conocimientos y experiencias mediante la reflexión activa desde la acción, contextualizando las realidades del equipo y orientando el aprendizaje individual y colectivo. Su propósito: impulsar Equipos de Alto Desempeño en entornos creativos, dinámicos e interactivos, donde el aprendizaje se traduce en acciones conscientes, inmediatas y sostenibles.
Esta metodología participativa, que abanderamos desde hace casi 4 décadas en el campo del Desarrollo Organizacional, ha sido validada tanto en contextos educativos como corporativos. El conocimiento cobra vida cuando se entrelaza con el hacer, las emociones y la reflexión. Y en ese viaje aparecen ingredientes esenciales como la alegría, la confianza, la sorpresa, la motivación, el pensamiento crítico y el placer lúdico, generando conciencia, compromiso y transformación orientada a resultados.
El x-learning es una evolución del Aprendizaje Experiencial, diseñada para integrarse en procesos e-learning y b-learning. Es un modelo que potencia los procesos de enseñanza-aprendizaje (PEA) también en entornos virtuales, sin perder el impacto emocional y vivencial. Combina el poder del Debriefing, la Metacognición, las TIC y el Aprendizaje Heurístico, creando un entorno de aprendizaje personalizado (PLE) que incorpora principios de Andragogía, Paragogía y Heutagogía, sobre una sólida base de Constructivismo y Conectivismo.
El Debriefing es la técnica que utilizamos para generar el procesamiento de los hechos, emociones para llevarlos a reflexiones, y desde las reflexiones, generar aprendizajes de vida y luego, compromisos de acción.
En nuestra organización trabajamos los procesos con los Ciclos de Aprendizaje de David Kolb y Kurt Hahn, integrando el desarrollo de nuestra propia propuesta: el Modelo de Debriefing de los 4 Elementos.
Con frecuencia, se confunde el APRENEX (Aprendizaje Experiencial) con la simple aplicación de Dinámicas de Grupo, ya sean presenciales u online. Si bien estas dinámicas son valiosos recursos, cuando se presentan como actividades aisladas y desvinculadas de los objetivos, pierden su potencia formativa. Para que generen aprendizaje, requieren un Debriefing técnico, profundo y bien conducido. Las Dinámicas de Grupo por sí solas no garantizan aprendizaje significativo.
El impacto comprobado de esta metodología experiencial en entornos presenciales ha demostrado que el aprendizaje es más efectivo cuando se construye desde la experiencia y el descubrimiento. Esto se enmarca dentro del enfoque del Constructivismo, y se amplifica hoy en día con el Conectivismo, teoría surgida en la era digital gracias a los aportes de George Siemens y Stephen Downes.
El Aprendizaje Experiencial es una metodología participativa que tiene sus raíces en el pensamiento de John Dewey, desde 1938. Durante décadas la hemos aplicado en el Desarrollo Organizacional, logrando transformar la manera de aprender en contextos educativos y corporativos. Su fuerza radica en que al conocimiento se le añade el hacer, las emociones y la reflexión. Las emociones que emergen —como la alegría, confianza, sorpresa, motivación, placer lúdico y recompensa— sumadas al pensamiento crítico, son catalizadores de reflexiones que se convierten en acciones con sentido.
El x-learning es la evolución de este modelo hacia los entornos e-learning y b-learning, manteniendo el alma del Aprendizaje Experiencial. Potencia los PEA (procesos de enseñanza-aprendizaje) incluso en lo digital, integrando herramientas como el Debriefing, las TIC, el Aprendizaje Heurístico y la Metacognición. Estimula la creación de un PLE (Personal Learning Environment) e incorpora principios de Andragogía, Paragogía y Heutagogía. Basado en el Constructivismo y el Conectivismo, x-learning genera experiencias transformadoras para un Aprendizaje Significativo, aplicables a programas corporativos, talleres, formación de formadores y procesos de certificación presencial.
El Modelo de Evaluación de procesos de capacitación, conocido como Modelo Kirkpatrick, nos permite analizar con objetividad el impacto de una jornada formativa. Nos ayuda a determinar cuánto han aprendido e interiorizado los participantes, y con ello, afinar los procesos para futuros aprendizajes. El Modelo Kirkpatrick establece cuatro niveles que orientan esta evaluación.
El Modelo Kirkpatrick se estructura en cuatro niveles clave: Reacción, Aprendizaje, Comportamiento y Resultados. Cada uno nos brinda una mirada progresiva sobre el efecto real de la capacitación en los participantes y en la organización.
Este primer nivel permite evaluar el grado de satisfacción de los participantes con la capacitación recibida. Analiza cómo respondieron emocionalmente a la experiencia, qué tanto la aceptaron y cómo fue percibida en general. Este nivel proporciona un punto de partida clave para ajustar futuros programas, identificando oportunidades de mejora y aspectos que deben reforzarse.
El segundo nivel se enfoca en medir qué conocimientos, habilidades o actitudes adquirieron los participantes. Aquí también se analiza qué sienten que pueden hacer de forma diferente, cuánta seguridad tienen para aplicarlo y cuán motivados están para implementar esos cambios. Nos ofrece una visión directa del impacto cognitivo y actitudinal.
Este tercer nivel examina en qué medida los participantes aplican en su entorno laboral lo aprendido durante la capacitación. Nos permite identificar si las condiciones organizacionales son propicias para ese cambio, y si existe acompañamiento para consolidar nuevos hábitos. Evaluar el comportamiento es observar el aprendizaje en acción.
El cuarto nivel analiza el impacto global que tuvo la capacitación en los indicadores de la organización. Aquí medimos resultados tangibles vinculados al desempeño, productividad, clima laboral, calidad o rentabilidad. Este nivel nos abre la puerta a calcular el Retorno sobre la Inversión (ROI), alineando la formación con los objetivos estratégicos.
Implementaremos junto a ustedes el Modelo de Kirkpatrick declarando primero los Resultados que queremos alcanzar desde el CO-DESIGN, para luego desarrollar la capacitación o proceso formativo. De esta manera priorizaremos los objetivos de la formación al visualizar las metas a alcanzar y trazar la ruta para ello. El ROI podrá ser evidenciado partiendo de indicadores preliminares o bien sea para iniciar obteniendo con la intervención, los primeros indicadores.
La capacitación debe concebirse como una actividad sistemática, planificada y permanente, cuyo propósito esencial es preparar, desarrollar e integrar al Talento Humano dentro del proceso productivo, mediante la entrega de conocimientos, el fortalecimiento de habilidades y la promoción de actitudes necesarias para potenciar sus competencias. Esto se orienta hacia un desempeño más eficaz en todos los niveles jerárquicos y posiciones, tanto en sus roles actuales como en los desafíos futuros, adaptándose a las exigencias cambiantes del entorno.
La DNC | Detección de Necesidades de Capacitación —también conocida como Diagnóstico de Necesidades de Capacitación— es un proceso estratégico que permite estructurar y desarrollar planes y programas enfocados en fortalecer conocimientos, habilidades y actitudes en los participantes de una organización. Su finalidad es clara: contribuir al logro de los objetivos corporativos y personales, alineando la formación con la visión y la estrategia organizacional.
La capacitación no debe entenderse como un simple "parche" ante problemas puntuales. Muy por el contrario, debe asumirse como un proceso formativo sostenido en el tiempo, que no solo informe y forme, sino que transforme. Transforme a las personas desde adentro, instalando competencias clave para alcanzar los resultados esperados. Para lograrlo, trazamos la siguiente ruta:
« Por los sueños, suspiramos; por las metas, transpiramos; por los logros, respiramos. »